En este artículo me dispongo a compartir con vosotros un trabajo de investigación sobre los retratos femeninos de Sánchez Coello que llevé a cabo durante la carrera de historia del arte. Me llevó cuatro meses buscar y buscar toda la información relativa a dichas obras, pero finalmente mereció la pena. Espero que os resulte interesante este resumen que voy a hacer y si alguien quiere saber más sobre la bibliografía sólo tiene que pedirmelo a artegema1983@gmail.com
Antes que nada, voy a hablar un poco de este pintor español:
Alonso Sánchez Coello nació en Benifayró (Valencia) en 1531 ó 1532. Cuando tenía más o menos 10 años se trasladó con su familia a Portugal. Alli entra al servicio del principe don Juan y de la princesa doña Juana, hermana del rey Felipe II de España, a quien sería después recomendado. Juan III le manda a Flandes para completar su formación, un período que duró dos años, para regresar de nuevo a Portugal.
Cuenta Francisco Pacheco que, siendo viuda la princesa doña Juana lo recomendó a Su Majestad, éste le honró con extraordinarios favores en su corte de Madrid..
Dejando aparte sus obras de carácter religioso, su fama fue fundamentalmente debida al género del retrato. Estando al servicio de Felipe II dice Pacheco que “retratólo muchas veces, armado, a pie y a caballo, de camino, con capa y gorra; y, asimismo, diez y siete personas reales entre reinas, príncipes, infantes, que lo honraban y estimaban en tanto, que se entraban a festejar y recrear en su casa con su mujer y hijos”.
De los retratos femeninos, cabe destacar los de las esposas del rey, como Ana de Austria o Isabel de Valois. De las hermanas de Felipe II conocemos el de doña Juana de Portugal (ca. 1557, Museo de Bellas Artes de Bilbao) y el de Margarita de Parma (anterior a 1555, Museo de Bruselas). Para el Palacio de El Pardo, hizo nueve retratos de la familia real, entre ellos, el de doña Juana de Portugal, el de doña Catalina, reina de Portugal y el de Isabel de Francia (o de Valois). También pintó a las hijas del rey en varias ocasiones, de las que el Museo del Prado y el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid tienen algunos ejemplares. Y son escasos los retratos de personas no pertenecientes a la corona, pero es interesante el de la Duquesa de Béjar con un enano (ca. 1585).
El primer investigador del que parte este trabajo es Antonio Ponz, que en su Viaje de España (1772 – 1784) dedica un apartado al Real Sitio de El Pardo, pero no nombra ninguno de los retratos femeninos de Sánchez Coello debido a que piensa que se perdieron en el incendio de 1604.
Las únicas obras de Sánchez Coello de las que hace mención son los Santos de El Escorial y el retablo de San Jerónimo. Al igual que Álvarez de Baena, cuyo libro acababa de publicarse, lo declara español.
Un poco después, en 1800, Ceán Bermúdez publica su Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las bellas artes en España, que también compila las noticias conocidas de Argote de Molina, Carducho, Palomino, Álvarez de Baena y Ponz. Ceán es el que da a conocer que Sánchez Coello trabajó con Diego de Urbina en la decoración de los Arcos de Entrada de la reina doña Ana de Austria. En cuanto a las pinturas, sigue diciendo que pintó lo mismo que dijo Ponz, y también que todos los retratos se quemaron en El Pardo y en el Alcázar.
Zarco del Valle publicó en 1870 unos documentos hasta entonces inéditos y que, evidentemente, no habia podido utilizar Ceán Bermúdez, como dice en la advertencia, por no tener conocimiento de ellos. Los relativos a Sánchez Coello son unos “autógrafos” que le suministró el Conde de Valencia y que son una lista de retratos salidos del pincel del pintor para el museo del sevillano Argote de Molina. Entre la lista de retratos se dice: “Avíseme si se hallarán los retratos que aquí escribo, o quales dellos se hallarán: Las Cuatro Reinas Mugeres de Philippo (...)”, y entre la “Quenta de los retratos para el señor Gonzalo de Molina” se nombra el “retrato de la reina Doña Isabel, que haya gloria, hija del rey Enrrico arriba escrito (...); Más el retrato de la reina Ana, nuestra Señora; Más el retrato de la Reina de Inglaterra, segunda mujer del rey Don Felipe; Más la princesa Doña Maria, primera mujer del rey don Philipe (...)”. Este mismo autor publicó en 1888 una lista autógrafa de Felipe II sobre los retratos del Pardo, relacionada con los trabajos de Sánchez Coello para la Galería de Retratos. Se trata de la lista fechada hacia 1561/62.
La carta de Praga de 28 de enero de 1565 escrita por el Archiduque Fernando del Tirol fue publicada en Viena en 1893 en Jahrbuch der Kunsthist. Slgen d. A.H., t XVI, 2ª parte. En ella el Archiduque encarga al embajador imperial en Madrid que le mandase retratos de calidad de las anteriores esposas y de la actual del Rey de España y de su hijo. Tales cuadros iban destinados a la galeria de retratos que iba a fundar el Archiduque en el Castillo de Ambrás, cerca de Innsbruck, pero falta documentación, pues no se conservan allí los retratos.
Después, en 1897, Barón de Alcahalí y J. Ruiz de Libori hicieron un Diccionario de artistas valencianos. Citan las múltiples obras del pintor de los inventarios de Carlos II del Archivo de Palacio. Exceptuando los retratos que da Madrazo en el Catálogo del Museo del Prado, dicen del resto: ¡Lástima grande que la colección de retratos de reyes, principes y bufones se consumiera en los voraces incendios del Alcázar de Madrid y del Palacio del Pardo!, sólo restan de Sánchez Coello el gran retablo de la iglesia del Espinar, (...). Un cuadro en lámina de corcho que tiene por asunto Los desposorios de Santa Catalina”.
En 1902, Elías Tormo se aventura a decir que el retrato de “La Dama del Armiño” tenia los rasgos de la infanta Catalina Micaela.
En 1907 el cuadro Retrato de niña acompañada por un enano atribuido a Sánchez Coello es identificado como la Duquesa de Béjar. El autor de esta hipótesis es Narciso Sentenach que da cuenta del inventario de la Casa Ducal de Osuna en 1601, sobre los bienes de D. Iñigo López de Mendoza, Duque del Infantado, donde se dice: “Item (...), otro de mi sra. Dª Juana, duquesa de Béjar con el enano”. El retrato salió a subasta en 1896 y su actual propietario es el Duque de Montellano.
L. Roblot-Delondre estableció en 1913 por primera vez, series iconográficas de las infantas y reinas de la Casa de Austria, entre las que hay retratos de Sánchez Coello, aunque sus afirmaciones hoy no se pueden sostener.
Sánchez Cantón cuenta en su libro Los pintores de cámara de los reyes de España (1916) que, debido a un error en una fecha cometido por Ceán Bermúdez, queda destruida la suposición de que sea de Sánchez Coello el retrato de la emperatriz que se envió a Tiziano y que éste devolvió a España en 1545. El primero que apuntó la idea fue Stirling y Madrazo lo refutó diciendo que el pintor no tendría más de 23 años cuando murió la emperatriz, asi que fue Luisa Roblot-Delondre quien, en 1913 escribió Portraits des Enfantes, ya que ella era poseedora de un retrato de la emperatriz y afirmaba con todas probabilidades de que sí se trataba de ese cuadro que decía Stirling, alegando el parecido innegable.
Para cuando Sánchez Cantón publicó este último libro de él citado, aún San Román no habia publicado su obra donde dio a conocer, ya en 1938, una serie de documentos, como el expediente de limpieza de sangre, el testamento y el inventario de bienes. San Román habia consultado el expediente de Reyes Nuevos para todo esto, asi que su obra sirvió para darse cuenta de que cuando la emperatriz murió en 1539, Sánchez Coello sólo tenia 7 u 8 años, por lo que quedaba completamente descartado que fuera el autor del retrato que Roblot-Delondre se empeñaba en atribuirle.
Elías Tormo se encargó en 1917 de describir por primera vez la galería familiar de la Casa de Austria conservada en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid. Entre los retratos se encuentran varios de Sánchez Coello, completándose asi el conocimiento de su obra retratistica. Una de las obras que reatribuye es el doble retrato de las infantas, hijas de Felipe II y que anteriormente se pensaba que eran la emperatriz Doña Maria y la princesa Juana, fundadora del convento. Para ello se basa en las arquitecturas del Alcázar que aparecen al fondo, y que demuestran que ya reinaba Felipe II, por lo que lo fecha, aunque sin seguridad, en 1569.
En 1944, Tormo hizo un segundo volumen para esta obra, añadiendo 33 retratos y analizándolos.
En 1918 se celebró en Madrid una exposición retrospectiva de retratos femeninos españoles debidos a pintores anteriores a 1850, organizada por la Sociedad de Amigos del Arte. Constituyó el primer gran certamen de conjunto que dio a conocer el carácter de la escuela española y de los principales artistas que la integran y donde se reveló el mérito singular de Sánchez Coello como nuestro primer gran maestro del retrato, asi como detalles particulares de alguna obra suya poco conocida y que no figuraba en los estudios consagrados al mismo. A partir de entonces se estableció una corriente reivindicadora del mérito de este pintor.
Sánchez Cantón, en colaboración con J. Allende-Salazar, publicó Retratos del Museo del Prado, identificación y rectificaciones en 1919. Repite lo dicho por Madrazo acerca del cuadro de la emperatriz mandado a Tiziano y del cuadro conocido como “Princesa de la Casa de Austria” dice que es copia con variantes del firmado por Moro en 1570 y que está en el Museo de Viena. Para ello, alude al inventario del Pardo de 1617 donde se explicita que es copia. También rectifica un cuadro que se pensaba que era doña Ana de Austria (con nº 1140) alegando que la reina tenia los ojos de diferente color. Esta tabla habia sido publicada como Doña Ana por Roblot-Delondre y también por Sentenach.
A. de Beruete y Moret, en sus Conferencias de Arte, también hace una rectificación sobre un cuadro que Madrazo habia dicho que debido al incendio del Alcázar habria sido cortado por su parte inferior. Este cuadro es el la infanta Isabel Clara Eugenia, fechado en 1578 ó 79. Duda de que la tabla se cortara porque la medida es como la utilizada por otros retratistas y de cuyas obras se sabe que no se recortaron.
También Sánchez Cantón se encargó de hacer, por ejemplo, el Catálogo del Museo del Prado de 1933. En el número de catálogo 1139 se describe a Catalina Micaela de Austria, pero aunque lo enumera entre los retratos ejecutados por Sánchez Coello, dice que la técnica parece revelar más bien una mano italiana. También habla de una copia del doble retrato de las infantas (con nº 1138) en el que aparecen de cuerpo entero e Isabel Clara Eugenia juega con una corona de flores, y que es de 1571 y se encuentra en el Buckingham Palace. El original aparece en el inventario del Alcázar de 1636.
El contenido de los cuadros de la famosa Galeria de Retratos del Palacio de El Pardo fue conocida a través de la publicación del primer inventario de dicho palacio, hecho en 1564, gracias también a Sánchez Cantón, en 1934. En la sección “Retratos, pinturas y lienzos” se nombran los retratos pero no a su autor, aunque con la descripción de Argote de Molina y otras fuentes, podemos saber cuáles eran. Comparando la lista de este inventario con la lista manuscrita por el Rey, lo que se observa es una variación, apareciendo cinco retratos nuevos: el Emperador, la Emperatriz, el Rey Felipe II y sus hermanas Doña Maria y Doña Juana. El resto siguen el orden que el rey dispuso en la nota manuscrita de 1561/62.
J. Moreno Villa, gracias a su puesto de jefe del Archivo de Palacio, publicó en 1936 Documentos sobre pintores recogidos en el Archivo de Palacio, donde se dan a conocer las cuentas de 1578, 1579 y 1580. Una de esas cuentas es la presentada a los testamentarios de la difunta Doña Ana por la que se conocen varios encargos que la reina hizo a Sánchez Coello. El último retrato que se menciona en la misma es una miniatura de la reina Doña Ana que el pintor tomó del natural y que según el documento fue pintado en 1580, cuando la reina fue a Guadalupe. Esa miniatura fue entregada a su dama de honor y enviada después a Viena. Hoy se encuentra en paradero desconocido.
En 1947, Angel Doctor denunciaba que aún no se habia hecho una catalogación completa de las obras de Sánchez Coello, asi que hace una lista de las obras tanto dentro como fuera de España, ya sean de colecciones reales o particulares.
Sánchez Cantón publica en 1948 otro libro Los retratos de los reyes de España, donde dice que Sánchez Coello pintó dos veces a doña Isabel, pero que esos lienzos sólo han llegado hasta nosotros a través de copias, como la de Pantoja de la Cruz que se conserva en el Museo del Prado. Y de los de Ana de Austria, que anteriormente se atribuian con toda seguridad a Juan Pantoja, son de Sánchez Coello los que posee el Prado de medio cuerpo. Diez años después publica S. Cantón otro escrito, Bienes muebles que pertenecieron a Felipe II, tomado también de un inventario, pero comprende las pinturas guardadas en el Alcázar de Madrid, no las de El Pardo, ya que en los folios 190r a 204v del primer tomo, sólo se registran las cosas de su capilla. La explicación vuelve a ser el incendio del 13 de marzo de 1604. Asi que, S. Cantón nos remite a la publicación sobre el primer inventario del palacio, el de 1564.
En 1952, F. Íñiguez Almech publica la lista de retratos del Pardo, que Felipe II encargó a Sánchez Coello para la pared del fondo de la Galería, un informe de Pedro de Hoyos, secretario, al Rey, con fecha de 21 de mayo de 1565.
En 1970, J. J. Martín González utiliza el Archivo General de Simancas, Casas y Sitios Reales para publicar su artículo El Palacio de El Pardo en el siglo XVI y publica un documento: “Pintura de cinco retratos para el Palacio”, sin fecha. Este documento da noticia de que faltaban cinco retratos para completar la galería y que se preguntó al rey, éste escogió uno de la reina (Isabel de Valois), que iría en medio de la sala, frente al suyo, y otros de principes. Estos retratos se encargarían a Antonio Moro y a Sánchez Coello, ya que el documento dice: “Habiendo platicado el portugués pintor y yo sobre lo de los cinco retratos que faltan para la galería del Pardo, se nos ofrece lo siguiente: La Reina (...)” y al margen, con letra de Felipe II, aparece: “Allá tendré algunos retratos destos por donde los podrá ir comenzando (...)”. En ambos casos se refiere a Alonso Sánchez Coello.
La tesis doctoral de S. Breuer (1984) tiene el mérito de ser la primera compilación de las obras del pintor y también de las que se le atribuyen. También reúne la documentación conocida hasta la fecha. Pero el trabajo no tiene un buen conocimiento del entorno artistico del pintor, por lo que confunde erróneamente su estilo.
La obra de Emilio Llueca Ubeda (1988) es un escrito muy breve con motivo del cuarto centenario de la muerte del pintor. Esta obrita resume los datos de su biografía y divide su pintura en dos etapas: la portuguesa y la española. Después, pasa a enumerar algunas de sus obras y analiza el retablo de san Juan.
La Doctora Maria Kusche ha investigado mucho sobre los reinados de Felipe II y Felipe III, especialmente lo relativo a los grandes retratistas. En su articulo “Sofonisba Anguissola en España” (1989) atribuye el retrato de la Infanta Catalina Micaela del Prado, de 1585, a Sofonisba, diciendo que es imposible que sea de Sánchez Coello, tanto por la técnica como por la concepción. Lo que deriva en atribuirle también a la pintora el cuadro de “La Dama del Armiño”, siguiendo la idea de Elias Tormo de que tiene los rasgos de la infanta Catalina Micaela. Este mismo retrato habia sido fechado en los años 90 por Carmen Bernís (1986), que también sugirió que debió ser pintado en Italia en los últimos años de vida de la Infanta. También expresa su convicción de que el retrato de la llamada Duquesa de Béjar con el enano es obra de S. Anguissola y no de Sánchez Coello, atribución confirmada por los análisis de Carmen Garrido para la Exposición de 1990 y que se reflejó en los ensayos del Catálogo pero no en las fichas.
Esa Exposición tuvo lugar en el Museo del Prado y llevaba por título Alonso Sánchez Coello y el retrato en la Corte de Felipe II. Entre los cuadros que se expusieron habia varios de Ana de Austria, el de doña Juana de Portugal (Mº Bellas Artes de Bilbao), los dobles de las infantas, tanto de las Descalzas Reales como del propio Museo, de las infantas por separado y el de la Duquesa de Béjar que identificara Sentenach. Stephanie Breuer-Hermann, quien hizo la tesis doctoral sobre Sánchez Coello, escribe el capítulo “Alonso Sánchez Coello, Vida y Obra” de esta misma exposición y se encarga de hacer la fichas del Catálogo. En éstas repite los mismos errores que en su tesis acerca del estilo del pintor. El capítulo biográfico reúne los datos conocidos hasta entonces pero sin ningún tipo de análisis estilistico.
María Kusche, en 1991, dedicó un par de artículos en Archivo Español de Arte a hacer un plano sobre la disposición de las pinturas de la Galería de Retratos de El Pardo. Para ello se sirve de seis fuentes: la nota manuscrita por el rey de 1561/62, el primer inventario del palacio, hecho en 1564, la memoria de los cinco retratos dirigida al rey y publicada por Martín González, la descripción de Argote de Molina en su “Descripción del Bosque y Casa Real del Pardo”, un inventario hecho en 1591 seguramente debido al cambio de conserje, y la memoria de retratos hecha en 1612 por Pantoja de la Cruz. Con estos seis documentos, Kusche va haciendo una reconstrucción arquitectónica y pictórica de la sala, proporcionando un esquema en planta de dicha Galería al final.
Fernando Checa escribió en 1997 Felipe II mecenas de las artes, donde habla sobre la formación del principe, la construcción de El Escorial, su interés por la naturaleza, su deseo de transmitir una peculiar imagen de majestad y su relación con los artistas, todo enmarcado dentro de un contexto histórico, politico y social. Para tratar la Galería de retratos de El Pardo vuelve a valerse de tres fuentes ya citadas: la nota manuscrita del rey, el primer inventario y la descripción de Argote, por lo que no aporta nada nuevo.
En ese mismo año, María Kusche tomó parte con “El retrato cortesano en el reinado de Felipe II” en los Debates sobre Arte que la Universidad Autónoma de Madrid tenia como tema general “Felipe II y el arte de su tiempo”. En este articulo vuelve a delimitar el arte de Sánchez Coello y Sofonisba, comparando sus retratos más significativos.
El Museo del Prado fue de nuevo sede de otra Exposición, “Felipe II, un Principe del Renacimiento”, de 1999. En ella, Maria Kusche dio una conferencia sobre “La Dama del Armiño”, expuesta como del Greco. Recordó que en la Exposición de Viena sobre Sofonisba Anguissola (1994) ya se habia aceptado como obra de la pintora e identificado como la Infanta Catalina Micaela.
Un buen estudio sobre las fuentes y la investigación habidas hasta 2003 fue el trabajo, también de M. Kusche, Retratos y Retratadores. Alonso Sánchez Coello y sus competidores Sofonisba Anguissola, Jorge de la Rúa y Rolán Moys. Repasa todo el estudio de las fuentes y los autores que han estudiado al artista para después hacer una biografía muy detallada con descripciones de sus cuadros, comparándolos con sus competidores, hablando también de su clientela y su repercusión.
Para finalizar, merece la pena mencionar que, como buen retratista, se le incluyó en la Exposición El retrato español. Del Greco a Picasso que se celebró en el Prado entre el 20 de octubre de 2004 y el 6 de febrero de 2005. De él habia un par de cuadros: “Juana de Portugal con camafeo” y “Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela”.
Con estos dos autores se creia, pues, que no existia ni uno de los retratos que Sánchez Coello habia pintado para la familia real y otros comitentes, hasta que a través de los inventarios reales se tuvo conocimiento desde 1819 que no todos los retratos habian perecido en los incendios, sino que algunos se le podian atribuir a través de los Inventarios Reales, que fue lo que sucedió desde entonces en los Catálogos de las Colecciones Reales del Museo del Prado. Algunos de ellos eran el doble retrato de las infantas doña Isabel Clara Eugenia y doña Catalina Micaela o el de Isabel Clara Eugenia sola.
Pero los catálogos publicados entre 1819 y 1824 fueron listas con pocos comentarios. Desde 1843, fue Pedro de Madrazo quien se encargó de hacer dichos catálogos añadiendo comentarios históricos y críticos. El más importante para los retratos de Sánchez Coello es el que hizo en 1872 titulado Catálogo Descriptivo e Histórico de los Cuadros del Museo del Prado en Madrid. Cataloga de él 10 retratos y dice que uno es copia. Tras un breve relato sobre su biografía enumera cinco retratos femeninos describiéndolos físicamente y nombrando su procedencia exacta cuando está seguro de ello.
Antes de este catálogo de Pedro de Madrazo, V. Carderera y Solano habia escrito dos obras: Iconografía Española de Retratos, Estatuas, Mausoleos y demás Monumentos Inéditos de Reyes, Reinas, Grandes Capitanes, Escritores, etc, desde el siglo XI hasta el siglo XVI, publicado en Madrid en 1855, y Catálogo y Descripción Sumaria de Retratos Antiguos de Personajes Ilustres Españoles y Extranjeros de ambos sexos, publicado en Madrid en 1864. Intenta identificar con diferente suerte, entre otros, retratos de Sánchez Coello como el de doña María de Portugal, primera esposa de Felipe II y representada con unos 15 años y llevando una diadema roja bordada de oro y pedreria. Por detrás de la tabla aparece el nombre de la princesa. El de Isabel de Valois (tercera esposa de Felipe II) representada con unos 20 años sospecha que es de Sofonisba Anguissola. El de doña Ana de Austria dice que tiene una cara pintada encima en el siglo XVII de una princesa Colonna. También hay varios de Isabel Clara Eugenia y finalmente, uno que denomina Dama de la Corte de Felipe II, que es la misma descrita en el Catálogo del Prado con el número 1038.



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