Arquitectura románica: características

Iglesia de San Martín de Frómista

El estudio de la arquitectura románica se basa en su mayor parte en edificios de tipo religioso, aunque no hay que olvidar que también se construyeron edificios civiles y/o militares, por tanto, vamos a ver las características generales que definen la arquitectura románica con ejemplos en imágenes, teniendo en cuenta además, que cada país y cada región aportará unas características propias a este estilo medieval.

PLANTAS:
Las plantas de los edificios que nos vamos a encontrar son basilicales latinas, con tres o cinco naves, y crucero o transepto, que en algunos casos será saliente y en otros casos no.
La cabecera, también llamada testero, estará orientada al este y estará formada por ábsides, uno por cada nave, que bien estarán puestos en recto, a la misma altura, o bien formando una corona.
A los pies del templo, en el lado oeste, se levanta un pórtico o nártex (aunque en algunos casos, si hubiera problemas de espacio, este pórtico puede estar en un lateral o no existir directamente). Este nártex, en iglesias mayores, puede estar flanqueado por dos torres.
Si se tratase de un edificio de mayor envergadura, el ábside central de la cabecera, o capilla mayor, puede estar rodeado de pequeñas capillas o absidiolos formando así una girola. En este esquema podemos ver estos elementos:


Existen además otros tipos de plantas religiosas, vinculadas, por norma general, a las órdenes caballerescas, como templarios, etc. Son plantas centralizadas de forma circular o poligonal, con ábsides a modo de capillas al este y una o dos torres. Estas plantas de tipo central, incluyendo las de cruz griega por influencia bizantina, es posible encontrarlas también en capillas funerarias y oratorios.


PILARES:
Los pilares son de tipo compuesto, es decir, con pilastras y semicolumnas adosadas a su núcleo prismático. Estos elementos sirven de apoyo a los arcos formeros y fajones de las bóvedas. Dicho pilar se asienta sobre una basa y a su vez, soporta un capitel, por lo general, tronco-piramidal, que sirve de base para todo tipo de decoración escultórica. Sobre el capitel, se coloca un cimacio (que es un ábaco grueso), decorado normalmente con molduras.


También existen columnas exentas y pareadas que normalmente encontraremos en claustros, pórticos, galerías... En estas columnas pareadas o "geminadas", el cimacio suele abarcar los dos capiteles uniéndolos.


CUBIERTAS:
La forma de cubrir los edificios es a través de bóvedas de medio cañón para la nave central y de arista para las laterales, las cúpulas que se levantan sobre el crucero, se cubren de forma poligonal sobre trompas. Los ábsides de la cabecera se cubren con bóvedas de cuarto de esfera o de concha.

Bóveda de medio cañón

Cúpula sobre trompas

Bóveda de cuarto de esfera

En los edificios de menor importancia, las techumbres pueden estar hechas de madera y en forma adintelada (recta), y no tienen cúpula o tienen una pequeña levantada sobre pechinas y en forma esférica.


Al exterior, las cubiertas se cubren por techumbres o armaduras de madera, para no sobrecargar de peso los muros, y sobre las cúpulas se levantan linternas con cubierta piramidal, similar a las torres, y que en ocasiones, sirve también de campanario.


ARCOS:
Por norma general, nos vamos a encontrar con arcos de medio punto, algo heredado de Roma, pero también es posible que nos encontremos arcos apuntados (también llamados "ojivales") ya en el siglo XII. Estos arcos se apoyan sobre los ábacos de los pilares.

Arcos de medio punto

Arco apuntado

Durante el románico pleno, podemos encontrarnos estos arcos complementados con molduras decoradas a modo de baquetón.
En algunos edificios que posean influencia oriental (islámica o bizantina), podemos encontrarnos con arcos propios de esa arquitectura: lobulados, entrelazados, tanto de forma constructiva como ornamental.

CONTRAFUERTES:
Como elemento de refuerzo para los muros, para poder soportar mejor el peso de las cubiertas, el románico desarrolla este elemento constructivo, consistentes en una especie de pilares adheridos a los muros exteriores del edificio y elaborados a base de sillares.


PUERTAS Y VENTANAS:
Las puertas y vanos (ventanas) se horadan hacia dentro, es decir, se degradan los arcos en tamaño y profundidad, lo que da mayor impacto visual en el grosor del muro. Por lo general, las puertas se hayan provistas de tímpano, lugar que se aprovecha para realizar relieves decorativos o narrativos, al igual que las jambas y el parteluz.


Las ventanas suelen ponerse en la fachada y en el ábside, y en ocasiones, en los muros laterales. Se componen de arco doble sobre pequeñas columnas. Pueden cerrarse con vitrales transparentes, o de color en iglesias mayores, o con simples celosías:


ORNAMENTACIÓN:
Para finalizar, veamos los tipos de decoraciones que podemos encontrarnos adornando las estructuras arquitectónicas. Estas decoraciones se concentran principalmente en cornisas, arquivoltas, capiteles, jambas... en forma escultórica, con líneas geométricas, lacerías, ajedrezados, líneas en zigzag, puntas de diamante, relieves narrativos, figuras procedentes de bestiarios, motivos vegetales, escenas bíblicas y religiosas, etc.


Estas decoraciones, además de esculpidas en piedra, también podemos hallarlas en mosaicos sobre el suelo  o paredes o en pintura sobre los muros interiores del edificio.



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